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Un perro que está “raro” después de comer suele preocupar. A veces solo se le nota más apagado, otras puede babear más de la cuenta, tener arcadas o mostrar rechazo a la comida. En muchas de estas situaciones, lo que hay detrás es una indigestión o lo que popularmente se conoce como empacho.
Aunque en la mayoría de casos se trata de un problema leve y pasajero, conviene saber identificar las señales y actuar con sentido común. No todo lo que parece un empacho lo es, y hay situaciones en las que es mejor no esperar.
¿Qué es un empacho en perros?
El empacho (indigestión) es una alteración digestiva que aparece cuando el sistema gastrointestinal no tolera bien lo que el perro ha comido o cómo lo ha comido. Puede ocurrir por exceso de cantidad, por comer demasiado rápido o por ingerir alimentos que le sientan mal.
En términos sencillos, el estómago y el intestino “se resienten” y el perro puede mostrar molestias digestivas que van desde una leve incomodidad hasta síntomas más llamativos como arcadas, náuseas o diarrea.
Situaciones típicas que pueden desencadenarlo:
- Comer más cantidad de la habitual.
- Cambiar de alimento de forma brusca.
- Ingerir restos de comida humana.
- Comer con ansiedad o demasiado deprisa.
¿Cómo puedo saber si mi perro está empachado?
Identificar una indigestión en perros no siempre es inmediato. En muchos casos, los síntomas son leves y aparecen de forma progresiva, por lo que conviene observar bien el comportamiento general del perro y no fijarse solo en un síntoma aislado.
Hay señales bastante habituales que pueden indicar que algo no le ha sentado bien, pero también es importante diferenciar cuándo estamos ante una molestia digestiva leve y cuándo puede tratarse de algo más serio.
Síntomas más comunes de empacho en perros
Cuando un perro tiene empacho o indigestión, es frecuente observar uno o varios de estos síntomas:
- Falta de apetito o rechazo puntual de la comida.
- Babeo más abundante de lo normal.
- Arcadas o intentos de vomitar.
- Náuseas o vómitos ocasionales.
- Gases o ruidos intestinales.
- Incomodidad o inquietud después de comer.
En la mayoría de los casos, estos síntomas aparecen poco tiempo después de la ingesta y suelen remitir de forma gradual si el empacho es leve.
Señales leves vs señales de alerta
No todas los empachos requieren la misma actuación. Saber distinguir entre una situación leve y una de alerta ayuda a decidir cómo proceder y cuándo es mejor consultar con un veterinario.
| Señales de empacho leve | Señales de alerta |
|---|---|
| Malestar pasajero | Vómitos repetidos o persistentes |
| Un único vómito ocasional | Dolor abdominal evidente |
| Ligera apatía que mejora en pocas horas | Diarrea intensa o con sangre |
| Rechazo puntual de la comida | Decaimiento marcado |
| Buen estado general | Empeoramiento progresivo de los síntomas |
Ante cualquiera de las señales de alerta, no es recomendable esperar ni aplicar medidas caseras sin supervisión veterinaria, ya que podrían estar indicando un problema más serio.
💡 Recomendación del equipo: Son señales de alerta muy importantes los vómitos repetidos, con sangre o arcadas sin vómito, postura encorvada, debilidad general, abdomen duro o hinchado, fiebre alta (>39,5 °C) o temperatura baja (<37,5 °C), deshidratación (encías secas y pálidas, ojos hundidos).
Si sospechamos que ha podido comer algo que no debía, basura, huesos, grasa o cuerpos extraños, no debemos esperar a ver signos de alarma, es mejor acudir cuanto antes a un veterinario.
¿Por qué se produce el empacho en los perros?
El empacho en perros suele estar relacionado con cómo y qué comen, más que con un problema de salud grave. En la mayoría de los casos, el sistema digestivo se ve sobrecargado o no tolera bien algún alimento concreto.
Algunas de las causas más habituales son:
- Exceso de comida en una sola toma, especialmente si el perro come con ansiedad.
- Cambios bruscos de alimentación, sin una transición progresiva.
- Ingesta de alimentos inadecuados, como restos de comida humana o premios en exceso.
- Comer demasiado rápido, lo que dificulta la digestión correcta.
- Situaciones de estrés o excitación, que pueden alterar el ritmo digestivo.
En fechas señaladas o en momentos de cambio de rutina, estas situaciones se dan con más frecuencia, lo que explica por qué el empacho es un problema relativamente común.
¿Qué es bueno para el empacho de un perro?
Lo más importante es no precipitarse y actuar con sentido común. En muchos casos, pequeños ajustes y una observación adecuada son suficientes para que el sistema digestivo se recupere por sí solo.
Eso sí, no todas las situaciones son iguales, por lo que conviene saber qué medidas pueden ayudar y cuáles es mejor evitar.
En algunos casos, el veterinario puede recomendar dietas específicas de tipo gastrointestinal, formuladas para facilitar la digestión y ayudar a la recuperación tras una indigestión leve.
¿Qué hacer en casa ante un caso leve?
Si el perro presenta síntomas leves y su estado general es bueno, algunas pautas habituales que suelen recomendarse son:
- Reposo digestivo, evitando ejercicio intenso durante unas horas.
- Retirar la comida de forma temporal, según indique el veterinario, para dar descanso al sistema digestivo.
- Mantener una buena hidratación, observando que beba con normalidad.
- Reintroducir la alimentación de forma progresiva, cuando el malestar remite.
¿Qué no debes hacer?
Tan importante como saber qué hacer es conocer qué prácticas pueden empeorar la situación.
En caso de empacho o indigestión, se recomienda evitar:
- Administrar remedios caseros sin supervisión veterinaria.
- Forzar al perro a comer si no tiene apetito.
- Dar medicación humana o productos no indicados.
- Ignorar los síntomas si se mantienen o empeoran.
Aplicar medidas inadecuadas puede agravar el problema digestivo y retrasar el tratamiento correcto.
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Exceso de comida y restos de mesa
Durante las celebraciones navideñas es habitual que haya más comida en casa y que, de forma intencionada o accidental, el perro tenga acceso a alimentos que no forman parte de su dieta habitual.
Restos de comida, grasas, dulces o alimentos condimentados pueden resultar difíciles de digerir y favorecer la aparición de empachos o indigestiones.
Cambios en rutinas y horarios
En Navidad suelen cambiar los horarios de las comidas, los paseos y el descanso. Estos cambios, aunque parezcan poco importantes, pueden alterar el ritmo digestivo del perro y hacerlo más sensible a las indigestiones.
Mantener, en la medida de lo posible, sus horarios habituales ayuda a reducir este riesgo.
Visitas, estrés y ansiedad
El aumento de visitas, ruidos y movimiento en casa puede generar estrés o ansiedad en algunos perros. Este estado de nerviosismo también influye en el sistema digestivo y puede favorecer la aparición de molestias gastrointestinales.
Proporcionar un espacio tranquilo donde el perro pueda descansar y mantener una rutina estable es especialmente importante durante estas fechas.
¿Qué hago si no estoy seguro de que mi perro tiene empacho?
Cuando no está claro si se trata de una indigestión leve o de otro problema, lo más recomendable es no esperar ni probar soluciones por tu cuenta. Observar los síntomas y consultar con un veterinario permite valorar la situación con criterio y actuar de forma segura.
En Barakaldo Vet Shop, contar con un equipo de especialistas de confianza facilita una valoración profesional y un asesoramiento adaptado a cada caso. Si notas que tu perro no se encuentra bien o los síntomas te generan dudas, consultar a tiempo puede evitar complicaciones y ayudarte a tomar la mejor decisión.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo saber si un perro está empachado?
Un perro puede estar empachado si, después de comer, muestra malestar digestivo como apatía, arcadas, babeo excesivo o rechazo puntual de la comida. En muchos casos, estos síntomas aparecen de forma leve y mejoran en pocas horas. Si el malestar se mantiene, empeora o aparecen signos más intensos, es recomendable consultar con un veterinario para una valoración adecuada.
¿Cuánto suele durar un empacho en perros?
En casos leves, el empacho suele remitir en pocas horas o en uno o dos días como máximo. Si el malestar se prolonga más tiempo o no muestra mejoría, es recomendable consultar con un veterinario para descartar otras causas digestivas.
¿Cómo calmar el malestar estomacal de un perro?
Ante un malestar estomacal leve, lo más importante es actuar con prudencia y observar la evolución del perro. Evitar improvisar soluciones caseras y consultar con un veterinario permite valorar la situación con seguridad y decidir las medidas más adecuadas en cada caso. Si los síntomas persisten o generan dudas, acudir a consulta es siempre la opción más segura.
¿El empacho en perros es más frecuente en determinadas épocas del año?
Sí, suele ser más habitual en épocas como Navidad o celebraciones familiares, cuando hay más comida disponible y cambios en la rutina. Estas situaciones aumentan el riesgo de ingestas inadecuadas.








