Tu perro vuelve del parque o de unos días en la residencia y, de repente, suelta una tos seca y ruidosa que parece que se va a ahogar. Da bastante miedo la primera vez que lo oyes, sobre todo cuando el ataque acaba en arcadas y parece que va a vomitar.
Lo más probable es que estés ante la tos de las perreras, una infección respiratoria que se contagia con una facilidad enorme entre perros. La mayoría de los casos son leves y se resuelven solos en un par de semanas, pero hay perros en los que conviene no bajar la guardia.
¿Qué es la tos de las perreras y por qué se pega tanto?
Es una infección del aparato respiratorio que no tiene un único culpable. Detrás suelen actuar varios agentes a la vez: la bacteria Bordetella bronchiseptica, el virus de la parainfluenza canina y el adenovirus canino tipo 2, y con menos frecuencia también puede estar implicado el virus del moquillo. Por eso su nombre técnico es complejo respiratorio infeccioso canino, aunque en la calle nadie lo llame así.
El apellido «de las perreras» viene de dónde se coge. Corre a toda velocidad entre perros que comparten un espacio cerrado: residencias caninas, guarderías, peluquerías, salas de espera y parques con mucho movimiento.
Síntomas: cómo suena esa tos
El síntoma que lo delata es la propia tos, y tiene un sonido muy reconocible: seca, fuerte y metálica, como el graznido de un ganso. No se parece nada a un carraspeo.
- Tos repentina y seca: aparece de golpe, sin que haya pasado nada raro antes.
- Arcadas al terminar el ataque: después de toser hace el gesto de vomitar y a veces expulsa algo de espuma blanca. Es la razón por la que mucha gente cree que su perro se ha atragantado con un hueso.
- Tos al tirar de la correa: cualquier presión sobre la tráquea le desencadena el ataque, así que el collar pasa a ser un problema.
- Buen estado general: en los casos leves sigue comiendo, jugando y haciendo su vida con normalidad entre ataque y ataque.
- Señales de alarma: fiebre, mocos espesos, apatía, pérdida de apetito y una tos que suena cargada. Esto apunta a una bronconeumonía y es motivo para ir al veterinario ese mismo día.
¿Cuánto dura la tos de las perreras?
La tos aparece de forma repentina entre 5 y 10 días después del contacto con otro perro infectado. Lo más duro pasa durante los primeros 5 días y a partir de ahí va aflojando, aunque el cuadro completo se alarga entre 10 y 20 días.
Esa segunda semana desespera un poco, porque el perro ya está animado y sigue tosiendo. Mientras tosa, mantenlo lejos de otros perros y pregunta en tu clínica cuándo puede volver al parque o a la guardería.
Los cachorros de menos de 6 meses y los perros mayores o con alguna enfermedad de base son los que peor lo llevan: en ellos el cuadro puede derivar en bronconeumonía o en bronquitis crónica. Si tu perro entra en ese grupo, no esperes a ver cómo evoluciona.
¿Qué hacer en casa mientras se recupera?
El tratamiento lo pauta el veterinario después de explorarlo. Tu trabajo en casa es que la garganta se le irrite lo menos posible y que el cuadro no se complique.
- Cambia el collar por un arnés: dejas de presionarle la tráquea en cada paseo y los ataques bajan de inmediato.
- Nada de jarabes de humanos: los antitusígenos no son inofensivos y están contraindicados si hay neumonía, algo que solo se puede descartar en consulta.
- Ambiente húmedo y sin humo: el aire muy seco de la calefacción y el humo del tabaco le irritan más la vía respiratoria.
- Que no deje de comer: si la garganta le molesta, la comida húmeda templada entra mucho mejor que el pienso seco.
- Reposo de verdad: paseos cortos para lo imprescindible y nada de carreras ni juegos intensos hasta que la tos haya desaparecido.
Sobre los antibióticos hay una idea equivocada muy extendida: no se dan de forma automática. En un caso sin complicaciones no suelen ser necesarios y se reservan para cuando hay signos de neumonía, así que no te extrañes si sales de la consulta sin ellos.
Como apoyo sí existen complementos alimenticios en jarabe formulados para calmar la tos y suavizar la garganta, como VeTussin o Tusheel Vet. No sustituyen al tratamiento, pero ayudan a que esté más cómodo mientras pasa el proceso.
Vet Expert VeTussin Jarabe para Perros
Jarabe formulado como complemento para apoyar la función respiratoria del perro y aliviar los síntomas de la tos, combinando ingredientes activos y vitaminas. No sustituye al tratamiento que paute el veterinario. Envase de 100 ml.
Tusheel Vet
Complemento alimenticio en jarabe con ingredientes naturales para calmar la tos y suavizar la garganta, tanto en tos aguda como crónica. Sirve para perros y gatos de cualquier raza y edad. Envase de 150 ml.
La vacuna y el calendario de las residencias
Existe vacuna frente a Bordetella bronchiseptica y no es de las que se ponen a todos los perros por defecto: se recomienda según el riesgo de exposición, es decir, para perros que van a residencias, guarderías, peluquerías o exposiciones. Hay presentación intranasal, oral e inyectable, y la pone siempre el veterinario en la clínica.
Esto tiene una consecuencia práctica de fechas. Si tienes pensado dejar a tu perro en una residencia estas navidades y te piden la vacuna, habla con tu veterinario con semanas de antelación: no es algo que se resuelva el día antes de dejarlo.
Al margen de la vacuna, un perro que llega al invierno bien alimentado y con sus defensas en forma tiene menos papeletas de que un resfriado de perrera se le complique.
La tos de las perreras asusta mucho por cómo suena, pero en un perro adulto y sano se queda casi siempre en dos semanas de molestias. Lo que no conviene es dejarla pasar sin más en un cachorro, en un perro mayor o en cuanto aparezcan fiebre y desgana.

Técnica veterinaria especializada en nutrición








